Líderes de negocios necesitan estar atentos a la seguridad digital
Por Mauricio Cataneo*
El último ataque cibernético del ransomware WannaCry tuvo repercusiones a escala mundial y alcanzó a 200.000 víctimas en 150 países, según la policía europea. El código malintencionado fue responsable del secuestro del acceso de los ordenadores infectados y llego a equipos de hospitales y centros de salud, empresas automotrices y de telecomunicaciones y varias agencias de gobierno alrededor del mundo.
Su propagación fue ágil y afectó organizaciones de todos los sectores y tamaños. Muchas de estas instituciones probablemente no tenían idea que podrían ser blancos de ataques cibernéticos, ya que hay un consenso engañoso de que existe un perfil preferido de los hackers. Actualmente, todas las empresas tienen datos sensibles y deben garantizar su seguridad, con sistemas actualizados y constantemente monitoreados.
Una mayor atención al tema permite que el liderazgo de las organizaciones actúen con más agilidad y consigan una buena base de conocimiento para tomar decisiones asertivas en casos como el de WannaCry. La seguridad de la información ya no es una cuestión del departamento de TI, sino también una variable importante que es parte de los negocios.
Los gastos en seguridad digital aumentarán 8,7% al año hasta 2020, alcanzando un monto de US$ 105 mil millones, según la proyección de IDC. Sin embargo, esta inversión representa sólo un componente en la ecuación para resolver este problema, puesto que los mecanismos tradicionales de seguridad ya parecen no funcionar más en este nuevo entorno de increíble sofisticación y amplitud de los ataques.
La seguridad cibernética requiere inversión constante para seguir el grado de sofisticación de los ciberdelincuentes y, aún así, ninguna organización puede presumir que está inmune a ellos. Entonces es esencial elaborar una estrategia para reducir la superficie de los ataques, mitigando sus consecuencias para la organización, sus accionistas y partes interesadas principales.
Lejos de ser un problema limitado al sector privado, el último ataque WannaCry demostró el grado de vulnerabilidad a que están sujetos los ciudadanos debido a la posibilidad de interrupción de servicios esenciales en los cuales la tecnología desempeña un papel clave, como en los centros de salud y medios de transporte.


